Libre expresión
En defensa del derecho de libre expresión
A la opinión pública de Gualeguaychú
De nuestra consideración:
Días atrás, en Fray Bentos, se organizó un asado donde participaron ciudadanos argentinos y uruguayos, buscando recomponer los lazos de fraternidad que históricamente unieron ambos pueblos. En ese evento participó un vecino de la ciudad de Gualeguaychú: Guillermo Fazzio, quien brindó a varios medios de prensa su punto de vista personal sobre los cortes de ruta que bloquean los puentes internacionales.
Este ciudadano ha sufrido, desde ese día, amenazas anónimas de parte de un grupo de desconocidos que buscan amedrentar a quienes intentan plantear un punto de vista distinto a la versión “oficial” que presenta la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú (A.C.A.G.).
Según la prensa, esta organización llegó a analizar el “caso Fazzio” en una de las asambleas realizadas días atrás. La opinión de Guillermo Fazzio es personal, pero demuestra que muchas personas callan su voz disonante ante el temor de represalias, amenazas y de que sean “marcados” públicamente como disidentes y traidores a la causa.
Ya pasó con Héctor Rubio, un ex asambleísta que sufrió amenazas y pintadas agraviantes en el frente de su vivienda. Y hoy la violencia cae sobre un simple ciudadano cuyo “delito” fue cruzar el puente Gral. San Martín, compartir un asado con uruguayos y presentar su opinión.
No sabemos si la opinión de Guillermo Fazzio es mayoritaria o minoritaria en la sociedad gualeguaychuense. No lo sabemos, porque las amenazas anónimas obligan al silencio de los opositores a la estrategia de los asambleístas. Pero, por sobre todas las cosas, porque poco importa si la opinión de Guillermo Fazzio es mayoría o no en su ciudad. Lo que importa es que tiene todo el derecho de plantear su punto de vista, a discrepar con la opinión supuestamente homogénea y, por sobre todas las cosas, a ejercer su legítimo derecho de expresión.
Guillermo Fazzio no está solo. Lo acompañan los abajo firmantes, que no dudarán en denunciar todas y cada una de las veces que este ciudadano –o cualquier otro– sea amenazado sólo por dar a conocer su opinión.

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